jueves, 14 de junio de 2012

Teníamos todo el día siguiente para dormir, por eso esa noche nos quedamos despiertos escuchando los discos de las bandas que nos gustaban: Rebecca and Fionna, Glass Candy, Planningtorock, Chromantics. Escuchábamos Ray of light de Madonna y nos encantaba. 
En esa época nuestro objetivo era no dejar que nada lindo se nos fuera, que nada se escapara. Comprar cerveza en el supermercado peruano de acá a la vuelta, fumar un poco, darnos unos besos y bailar era la más preciosa de las aventuras. Yo te sacaba la remera de adentro del jean y metía las manos por abajo para acariciarte y sentirte la piel. 
Nos habíamos quedando charlando de la secundaría. Yo te había contado de mis compañeros que de grandes terminaron hechos unos merqueros. Nos contamos de los hijos que habían tenido amigos nuestros, hablamos de juegos de mesa, de médicos y enfermedades que habíamos tenido cuando éramos chicos. 
Buscamos en google imágenes de piedras preciosas y nos quedamos horas viéndolas y leyendo sobre ellas. Vimos videos del talk show que conducía Moria Casán, videoclips de boybands de los 90, presentaciones telvisivas de Raffaela Carrá y entrevistas a Marilyn Manson. 
Te leí cosas de un cuaderno, cosas que había escrito sobre vos hace mucho. Te conté del tatuaje que quería hacerme cuando tuviera la plata y dejara de hacer tanto calor. Me dijiste que era re lindo varias veces. Me mirabas re enamorado, un poco emocinado, a lo mejor por tanto alcohol o por el sopor del departamento en verano.
Son esos momentos, no sé, ahí, cuando de pronto compartís tanto con alguien, con alguien más, con otro. Es algo re raro. Se trata de sentir tanto amor por alguien y un deseo de compartir mucho, de depositarte en el otro. Depositar como dejar caer, como depositar una moneda dentro de una alcancía, dejar caer, dejarse caer dentro del otro, depositarse. Una situación como de entrega, de ofrenda. 
   

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